El bípedo rodante Un poco de historia: La rueda
Parece ser que un hombre cansado de tardar siempre lo mismo en recorrer la misma distancia se le ocurrió la brillante idea de inventar un artilugio para llegar antes. Con la única finalidad de poder demostrar a los demás que era el más rápido. No tuvo en cuenta que los demás, generalmente también humanos, le podían robar la idea e incluso mejorarla. La idea consistía en avanzar rodando, el avispado hombre inventor dedujo que rodar venia de rueda por lo que se dispuso a fabricarla. Empezó con una, y otro pensó que con dos se caería menos. Como cada uno de los demás pretendía ser más rápido, y caer menos, se fueron añadiendo ruedas. El que llegó a la cuarta inventó el famoso vehículo ruidoso de cuatro ruedas y el que llegó a la doceava no inventó nada pero se quedó muy satisfecho. De ahí viene la nada conocida expresión: ni con doce ruedas. La conclusión es que no por tener más ruedas llegarás antes. Otro dicho muy popular entre los inventores de vehículos para llegar antes que el vecino.
Las ruedas y el transeúnte andante, ma non tropo.
Una vez hayan aprendido a moverse ente otros bípedos (ver primera parte del manual) habrá que pasar a la siguiente fase, cuando los bípedos dejan de ser andantes para convertirse en bípedos rodantes. Hay que distinguir varias modalidades de bípedos rodantes que se pueden clasificar por varios criterios: Número de ruedas, velocidad, ruido, situación de las ruedas o lugar por donde transitan. Es importante tener en cuenta todas estos criterios para saber de que estamos hablando. De ahí que decidieran dar nombre a los objetos que permiten rodar. Seguimos el primer criterio y nos encontramos con un sólo vehículo de una rueda, tiene muy poco éxito debido a que la mayoría de los bípedos no aguantan más de un segundo sin caerse; se ven pocos y es conveniente alejarse de ellos ya que es fácil que caigan encima nuestro. De dos ruedas encontramos dos tipos de vehículos, los que van por todos lados y no tienen normas que respetar pero gustan a los políticos por que consumen la energía que produce el esfuerzo del bípedo votante, pueden llegar a ser muy inestables y por tanto peligrosos. El otro vehículo de dos ruedas se parece mucho al ya mencionado pero produce mucho ruido y llega antes, además sólo circula por vías marcadas para vehículos que hacen ruido y no les gustan a lo políticos, se acompañan de un objeto duro que cubre la cabeza con la finalidad de que la velocidad no despeine al bípedo, los calvos también llevan para disimular su alopecia. Saltamos de las 2 a las 4 ruedas, más que todo por que los vehículos de tres ruedas son menos estables y feos.

Vehículo de 3 ruedas en posición de descanso. Foto robada al sinvergüenza de siempre.
Y en cuatro ruedas encontramos los vehículos ruidosos con vías específicas para ellos, y otros más silenciosos pero no menos molestos. De este segundo grupo distinguimos dos modalidades: los que salen de los pies y los que van debajo de los pies aislándolos de estos con una tabla de madera. Sobre estos vehículos hay que observar que se mueven por todas partes por lo que pueden interrumpir la trayectoria de un bípedo no rodante (ver otra vez parte I de este manual). Además y a diferencia de los vehículos no muy ruidosos de dos ruedas los de tabla de madera entre pies y ruedas no gustan a los políticos. Los de ruedas debajo de los pies confunden un poco a los bípedos andantes, para distinguirlos hay que fijarse en los zapatos que acostumbran a ser más grandes de lo normal, no olvidar levantar la mirada una vez hecha la comprobación para no recibir un impacto frontal. En cuanto al grupo de vehículos de cuatro ruedas ruidosos hay que tener en cuenta algunas consideraciones. Aunque se desplacen por vías específicas pueden llegar a ser peligrosos ya que sus caminos llegan a cruzarse con los de los bípedos andantes. Hay que tener en cuenta que el bípedo rodante reacciona más tarde que el andante debido a que tiene demasiadas cosas en que ocupar sus extremidades y sentidos. Es recomendable por parte de los andantes que se fijen bien en la expresión del rostro del bípedo rodante. De eso depende su integridad física. Si el rodante mira fijamente al horizonte con mirada seria, mira a algún bípedo rodante de su alrededor con no muy sanas intenciones, mira al cielo con expresión de desasosiego o bien discute con un aparato en la oreja derecha mientras lo sostiene con la mano izquierda mejor no seguir avanzando. Teniendo en cuenta que además por esas vías circulan otros vehículos ruidosos (incluido, Dios no quiera, algún espantoso vehículo de tres ruedas), más alguno silencioso en cualquier dirección es recomendable no avanzar hasta que todos hayan desaparecido. Existen unos dispositivos para regular el que tiene derecho al paso pero no sirve para todos los vehículos ya que algunos hacen caso omiso, sobretodo los no ruidosos. Siguiendo estas indicaciones es posible que nunca se llegue al punto B, pero disminuye las probabilidades de impacto lateral de grandes dimensiones. En cuanto a los demás vehículos de mayor tamaño aplicar la misma norma pero teniendo en cuenta que el impacto puede ser proporcional al tamaño del vehículo y del bípedo. En la próxima entrega de este manual nos centraremos en como se debe circular mediante vehículos rodantes ruidosos, especialmente los de cuatro ruedas. De los de tres ruedas prefiero no seguir hablando a pesar de la nueva modalidad de vehículo no ruidoso de tres ruedas para transportar bípedos turistas, siguen disgustándome. Andando.