Cogiendo conchas

Por House, Martes 21 Agosto 2007 17:05

Por la playa, por ejemplo… se quejaba el amigo argentino de mi mala lengua, que cosas tiene este idioma que tantos hablan y nadie igual. Y en según que partes de América del sur a la lotería se le llama polla, palabra que aquí incluso el Word censura. Que gracioso sería que alguien dijera alegremente que le ha tocado la polla, o sea la lotería. Y hasta ahí no pasa nada, lo malo es que hay tantos que cambian de país y nunca de acento que llega un momento que no sabes muy bien lo que puede ofender.

Pedía de comer y en el restaurante me dijo la chica argentina: – ¿que va a ser de tomar?

- ¿Tomar que? o ¿tomar por?… coja usted, perdón agarre- los argentinos deben tener garras- un diccionario y encuentre si es sinónimo tomar de beber… me trae agua con gas y seguimos con el menú.

Busco detenidamente algo para entretenerme, ahí pone pescado. – El pescado, ¿cual es?
-Blanco.
- Me refiero a la especie, hay blancos que no me gustan.
- De aquí.- extraña forma de definir un pescado, al menos te dan la confianza que te aporta la proximidad y posible conocimiento del pez en cuestión.
- ¿Pero tendrá un nombre?- va a ser que en la pampa no hay pescado, y la chica debe ser de ahí, a juzgar por la expresión de su cara es posible que no sepa distinguir un pez de un calamar, total todo sale del mismo sitio… el mercado. Casi que pido un churrasco que al menos sabrá lo que es.- pues póngame algo de carne aderezada al estilo de su país.

Lo último no lo entendió y me trajo un vulgar biftec con patatas congeladas, de las que ignoro la procedencia. Lo demás fue normal sólo me tuvo que cambiar el agua por la otra con gas que pedí, no haberla abierto antes de llegar a la mesa, y tardé menos en conseguir un cenicero que ella en traerlo, después de pedirlo cinco veces.

Y me pregunto que con lo que llegan a cobrar por una bazofia de comida ya podrían contratar profesionales del país o de donde sea pero al menos puestos en el lenguaje y costumbres de donde sirven.

Seguiré paseando por la playa y cogiendo conchas, y a quien no le guste… que se lo haga mirar.

Cierra, chapa, o lo que quieras.

El Escaqueador/a

Por House, Miércoles 15 Agosto 2007 13:28

Espécimen de imagen fugaz, no le gusta ser visto por si le hacen trabajar, por lo que es difí­cil identificarlo por su apariencia. Aunque si por sus actos, o más bien la falta de estos. Son también de costumbres parasitarias, de hecho necesitan de otros que no sean como ellos para sobrevivir. Su existencia en sí­ es absolutamente innecesaria y si por ellos fuera todo habrí­a desaparecido por pura dejadez. No son nada gregarios entre ellos, ya que nadie harí­a nada y desaparecerí­an. Por esa razón necesitan de otros individuos de otras especies; se muestran muy sociables con todos excepto si intuyen la más mí­nima posibilidad de que una relación les pueda suponer el menor esfuerzo fí­sico. Tienen una habilidad especial en detectar y huir de cualquier trabajo, se cree que disponen de un órgano especial para tal función pero no se ha podido corroborar ya que cualquier análisis que les hicieran les supondrí­a un esfuerzo excesivo y desaparecen. Saben rodearse de individuos de otras especies facultados para el trabajo y el altruismo, sentido del que carecen por completo. Son bastante falsos, saben mentir y hasta convencer. Anulan continuamente cualquier cita postergándola para otro dí­a, pero nunca concretan un fecha ya que no tienen intención de citarse aunque intentan convencerse que no es así­. Siempre dejan para nunca lo que podí­an haber hecho ese dí­a. Su máxima es no hagas hoy lo que no harás nunca. Casi siempre dicen estar muy ocupados, aunque no hagan nada, y emiten continuos bufidos para demostrar lo que llegan a cansarse. Es un mecanismo para advertir de su falta de disposición a mover un dedo, no obstante andan rápido para no ser vistos o contratados. Tienden a dormir muchas horas y son capaces de vivir en la oscuridad si nadie les cambia la bombilla. En algunos casos esta indisposición a hacer cualquier cosa les lleva a un abandono crónico y acaban adquiriendo una enfermedad que les mantiene en la cama durante el mayor tiempo posible conocido como el sí­ndrome voluntario de inactividad laboral. Puede llegar a ser una especie peligrosa ya que sólo vela por su existencia, o más bien procura que velen por ella. Que alguien te cierre la ventana, guapo.

Manual del transeúnte… Parte II.

Por House, Lunes 13 Agosto 2007 17:38

El bípedo rodante Un poco de historia: La rueda

Parece ser que un hombre cansado de tardar siempre lo mismo en recorrer la misma distancia se le ocurrió la brillante idea de inventar un artilugio para llegar antes. Con la única finalidad de poder demostrar a los demás que era el más rápido. No tuvo en cuenta que los demás, generalmente también humanos, le podían robar la idea e incluso mejorarla. La idea consistía en avanzar rodando, el avispado hombre inventor dedujo que rodar venia de rueda por lo que se dispuso a fabricarla. Empezó con una, y otro pensó que con dos se caería menos. Como cada uno de los demás pretendía ser más rápido, y caer menos, se fueron añadiendo ruedas. El que llegó a la cuarta inventó el famoso vehículo ruidoso de cuatro ruedas y el que llegó a la doceava no inventó nada pero se quedó muy satisfecho. De ahí viene la nada conocida expresión: ni con doce ruedas. La conclusión es que no por tener más ruedas llegarás antes. Otro dicho muy popular entre los inventores de vehículos para llegar antes que el vecino.

 

Las ruedas y el transeúnte andante, ma non tropo.

Una vez hayan aprendido a moverse ente otros bípedos (ver primera parte del manual) habrá que pasar a la siguiente fase, cuando los bípedos dejan de ser andantes para convertirse en bípedos rodantes. Hay que distinguir varias modalidades de bípedos rodantes que se pueden clasificar por varios criterios: Número de ruedas, velocidad, ruido, situación de las ruedas o lugar por donde transitan. Es importante tener en cuenta todas estos criterios para saber de que estamos hablando. De ahí que decidieran dar nombre a los objetos que permiten rodar. Seguimos el primer criterio y nos encontramos con un sólo vehículo de una rueda, tiene muy poco éxito debido a que la mayoría de los bípedos no aguantan más de un segundo sin caerse; se ven pocos y es conveniente alejarse de ellos ya que es fácil que caigan encima nuestro. De dos ruedas encontramos dos tipos de vehículos, los que van por todos lados y no tienen normas que respetar pero gustan a los políticos por que consumen la energía que produce el esfuerzo del bípedo votante, pueden llegar a ser muy inestables y por tanto peligrosos. El otro vehículo de dos ruedas se parece mucho al ya mencionado pero produce mucho ruido y llega antes, además sólo circula por vías marcadas para vehículos que hacen ruido y no les gustan a lo políticos, se acompañan de un objeto duro que cubre la cabeza con la finalidad de que la velocidad no despeine al bípedo, los calvos también llevan para disimular su alopecia. Saltamos de las 2 a las 4 ruedas, más que todo por que los vehículos de tres ruedas son menos estables y feos.

vehículo 3 ruedas. Foto robada al sinvergüenza de siempre.

Vehículo de 3 ruedas en posición de descanso. Foto robada al sinvergüenza de siempre.

 

Y en cuatro ruedas encontramos los vehículos ruidosos con vías específicas para ellos, y otros más silenciosos pero no menos molestos. De este segundo grupo distinguimos dos modalidades: los que salen de los pies y los que van debajo de los pies aislándolos de estos con una tabla de madera. Sobre estos vehículos hay que observar que se mueven por todas partes por lo que pueden interrumpir la trayectoria de un bípedo no rodante (ver otra vez parte I de este manual). Además y a diferencia de los vehículos no muy ruidosos de dos ruedas los de tabla de madera entre pies y ruedas no gustan a los políticos. Los de ruedas debajo de los pies confunden un poco a los bípedos andantes, para distinguirlos hay que fijarse en los zapatos que acostumbran a ser más grandes de lo normal, no olvidar levantar la mirada una vez hecha la comprobación para no recibir un impacto frontal. En cuanto al grupo de vehículos de cuatro ruedas ruidosos hay que tener en cuenta algunas consideraciones. Aunque se desplacen por vías específicas pueden llegar a ser peligrosos ya que sus caminos llegan a cruzarse con los de los bípedos andantes. Hay que tener en cuenta que el bípedo rodante reacciona más tarde que el andante debido a que tiene demasiadas cosas en que ocupar sus extremidades y sentidos. Es recomendable por parte de los andantes que se fijen bien en la expresión del rostro del bípedo rodante. De eso depende su integridad física. Si el rodante mira fijamente al horizonte con mirada seria, mira a algún bípedo rodante de su alrededor con no muy sanas intenciones, mira al cielo con expresión de desasosiego o bien discute con un aparato en la oreja derecha mientras lo sostiene con la mano izquierda mejor no seguir avanzando. Teniendo en cuenta que además por esas vías circulan otros vehículos ruidosos (incluido, Dios no quiera, algún espantoso vehículo de tres ruedas), más alguno silencioso en cualquier dirección es recomendable no avanzar hasta que todos hayan desaparecido. Existen unos dispositivos para regular el que tiene derecho al paso pero no sirve para todos los vehículos ya que algunos hacen caso omiso, sobretodo los no ruidosos. Siguiendo estas indicaciones es posible que nunca se llegue al punto B, pero disminuye las probabilidades de impacto lateral de grandes dimensiones. En cuanto a los demás vehículos de mayor tamaño aplicar la misma norma pero teniendo en cuenta que el impacto puede ser proporcional al tamaño del vehículo y del bípedo. En la próxima entrega de este manual nos centraremos en como se debe circular mediante vehículos rodantes ruidosos, especialmente los de cuatro ruedas. De los de tres ruedas prefiero no seguir hablando a pesar de la nueva modalidad de vehículo no ruidoso de tres ruedas para transportar bípedos turistas, siguen disgustándome. Andando.

Visones y otros mustélidos

Por House, Miércoles 8 Agosto 2007 17:39

Ya hace algunos años oí la frase: “tienes cara de visón”, no sé si era una canción o un cómic underground, el caso es que rápidamente identifiqué alguna de esas especímenes por su aspecto.

A diferencia de otros animales urbanos estos si tienen más definido su aspecto que su carácter. Pero existen ciertos rasgos que las distinguen y hace peculiares. Y no va por el ejemplar de la fotografía de la que podría deducir el carácter pero podría equivocarme y al fin llegar a darle una propaganda que no se si se merece, en todo caso perdón Sandra de apellido cinematográfico.

ejemplar joven y televisivo.

Son de andar inquieto, llevan bien los tacones a pesar de su altura que no es más de la media. Su nariz afilada es muy sensible, enrojece con facilidad en la punta en épocas invernales, creo que es debido a que lo huelen todo. A pesar de eso son capaces de pasar inadvertidas a no ser que se preparen para todo lo contrario. Se saben atractivas.

El cabello acostumbra a ser corto e igualmente afilado, se presentan en tonos castaños o muy negros, raramente rubios. Existe la variante albina, de costumbres más nocturnas y absolutamente exhibicionista.

A pasear de su carácter tímido acostumbran a aspirar a ser protagonistas pero de segundo orden (excepto las albinas), actrices secundarias sobe todo. Hablan bien el francés debido a la forma de sus labios y de su boca generalmente pequeña, perfecta para pronunciar la “u” francesa. En Francia hay varias colonias importantes de esta especie, como es lógico.

Visten generalmente colores oscuros o bien combinaciones de un sólo color, raramente azules claros y amarillos. Saben ser muy elegantes y tienen una capacidad muy alta de seducción, son de apariencia frágil pero como buenos mustélidos pueden ser peligrosos.

Hay más especies parecidas, desde hurones hasta comadrejas pero sin duda este es el ejemplar de mustélido con más “pedigrí”. Sólo he visto ejemplares hembra aunque es posible que exista algún macho, en Francia claro.

¿Alguna visón por aquí?… dejad comentario y teléfono.

Los intelectualoides

Por House, Sábado 4 Agosto 2007 15:38

Especímenes de características físicas poco definidas. Aunque se les distingue por no cuidar demasiado su aspecto. En ocasiones se preocupan mucho de descuidarlo por que creen, y se convencen, que la imagen es superflua.

Se acostumbran a reunir en grupos no demasiado numerosos con ejemplares de su misma especie e intentan captar a incautos para saciar su sed de falsa intelectualidad. Se pasan el día citando, nunca a ellos mismo por que son incapaces de escribir una línea coherente. Algunos introducen citas en momentos inapropiados, más que todo para no olvidar la última del iluminado de turno.

Una de sus principales aficiones es hacer concursos pseudo-culturales entre ellos, en los que compiten por unos conocimientos que normalmente no importan ni a los que los han vivido.

Creen que el mundo está equivocado, pero no entienden el mundo y creen que éste se ha puesto en contra de ellos. Creen ser admirados por los mismos que desprecian, sin saber que a esos no les importa su existencia, de hecho ni saben que existen.

Normalmente su nivel de habilidad es más bien baja, de hecho cultivan la torpeza por que queda bien y creen que las habilidades manuales son para los mediocres. Evidentemente no saben que ellos también son mediocres, aunque algunos los sospechan.

Son capaces de tragar un tostón de arte y ensayo y encima encontrarle el sentido, donde normalmente ni el creador lo ha encontrado o dado.

Si se reproducen intentan convertir a sus hijos en eso que creen que son o que quisieran ser… normalmente sus hijos, si son sensatos, acaban desapareciendo y dedicándose a artes más nobles como robar bancos o espantar viejecitas.

No son peligrosos pero muy pesados y nunca se dan cuenta de que a su interlocutor no le importa su conversación llena de citas de otros. Normalmente sólo escuchan a sus ídolos, y se creen todo lo que digan y hagan ésos.

Por hoy ya tenéis bastante…

Panorama Theme by Themocracy