Los publicistas, algunos…
No se que fue primero si el anuncio o el producto, pero me da la sensación que los publicistas han aprendido a lucirse y eso, a su entender, es que el anuncio está por encima del producto. Y vale todo, incluso no saber muy bien lo que se anuncia. Lejos de intentar comprobar la efectividad de la publicidad he llegado a la conclusión que en muchas ocasiones lo de menos es el producto. Anunciar la robustez de un vehículo arrojando una maceta en la cabeza de un cretino parece ser una buena manera. ¿Pero es que el consumidor de dicho vehículo es un cretino? Claro está que la principal razón para comprar un producto no es esa y que el consumidor entiende la metáfora, y sabe que por fin puede arrojar macetas a su nuevo y flamante coche, ¿quien no ha soñado con eso alguna vez? Acabo de ver como se puede jugar al pinball (máquina de millón) gigante con otro nuevo coche, por fin le encuentro utilidad a las puertas traseras del nuevo mini… gracias señores publicistas… Cierra la ventana, detrás hay un publicista seguro.


