El Escaqueador/a
Espécimen de imagen fugaz, no le gusta ser visto por si le hacen trabajar, por lo que es difícil identificarlo por su apariencia. Aunque si por sus actos, o más bien la falta de estos. Son también de costumbres parasitarias, de hecho necesitan de otros que no sean como ellos para sobrevivir. Su existencia en sí es absolutamente innecesaria y si por ellos fuera todo habría desaparecido por pura dejadez. No son nada gregarios entre ellos, ya que nadie haría nada y desaparecerían. Por esa razón necesitan de otros individuos de otras especies; se muestran muy sociables con todos excepto si intuyen la más mínima posibilidad de que una relación les pueda suponer el menor esfuerzo físico. Tienen una habilidad especial en detectar y huir de cualquier trabajo, se cree que disponen de un órgano especial para tal función pero no se ha podido corroborar ya que cualquier análisis que les hicieran les supondría un esfuerzo excesivo y desaparecen. Saben rodearse de individuos de otras especies facultados para el trabajo y el altruismo, sentido del que carecen por completo. Son bastante falsos, saben mentir y hasta convencer. Anulan continuamente cualquier cita postergándola para otro día, pero nunca concretan un fecha ya que no tienen intención de citarse aunque intentan convencerse que no es así. Siempre dejan para nunca lo que podían haber hecho ese día. Su máxima es no hagas hoy lo que no harás nunca. Casi siempre dicen estar muy ocupados, aunque no hagan nada, y emiten continuos bufidos para demostrar lo que llegan a cansarse. Es un mecanismo para advertir de su falta de disposición a mover un dedo, no obstante andan rápido para no ser vistos o contratados. Tienden a dormir muchas horas y son capaces de vivir en la oscuridad si nadie les cambia la bombilla. En algunos casos esta indisposición a hacer cualquier cosa les lleva a un abandono crónico y acaban adquiriendo una enfermedad que les mantiene en la cama durante el mayor tiempo posible conocido como el síndrome voluntario de inactividad laboral. Puede llegar a ser una especie peligrosa ya que sólo vela por su existencia, o más bien procura que velen por ella. Que alguien te cierre la ventana, guapo.



