Entradas etiquetadas: manual

No le escucho

Por House, Miércoles 23 Enero 2008 18:12

Pues me falta usted al respeto, o ¿será que no me oye?

Por lo visto el verbo se ha confundido tanto que hasta los periodistas, menudos ellos, lo usan de forma incorrecta. Por tanto, y según tengo entendido, quien no escucha es por que no quiere.

Pues a todos ellos una pequeña aclaración, según la RAE:

Escuchar= Prestar atención a lo que se oye.

Oír = Percibir con el oído los sonidos.

Entonces cuando te llamen y no OIGAS debes decir - No te oigo.

Cuando te digan tonterías puedes decir - No te escucho.

¿Os queda claro? Bien, entonces existe un método fácil para no escuchar, no prestar atención, pero es más difícil conseguir dejar de oír, temporalmente claro. Sin duda muchas veces incluso no prestando atención acabamos por oír lo que no queremos. Desde la insoportable música del vecino a la plática del pesado/a de turno de voz especialmente, puesta a posta, desagradable pero muy alta. Los métodos más efectivos van desde el aislamiento personal al acondicionamiento del lugar.

El primero es el más barato y consiste en unos tapones de silicona que se introducen en la oreja con el fin de apaciguar al máximo el sonido externo. Es útil para no oír la música o voz del vecino pero no nos permite oír nuestra propia música y nuestra voz se oye rara.  

Otro método paralelo es llevar auriculares con el volumen del reproductor de música al máximo. Puede producir daños irreversibles en los oídos y puede molestar a otros, si los hay. Por cierto cada día veo más aspirantes a sordos por todas partes, es que a veces oigo más el ruido que desprenden los auriculares del que tengo a 20 metros que la música que sale de los que llevo en mis orejas.

Otro método es acondicionar nuestro hábitat, insonorizar. Resulta muy caro pero nos permite oír mejor nuestra música.

Si los arquitectos tuvieran un poquito de humanidad diseñarían las casas insonorizadas y posiblemente habría menos sordos.

¿Y a que venía eso? debe ser que me gusta escuchar buena música, más que oír lo que no quiero.

Y a callarse.

Manual del transeúnte… Parte II.

Por House, Lunes 13 Agosto 2007 17:38

El bípedo rodante Un poco de historia: La rueda

Parece ser que un hombre cansado de tardar siempre lo mismo en recorrer la misma distancia se le ocurrió la brillante idea de inventar un artilugio para llegar antes. Con la única finalidad de poder demostrar a los demás que era el más rápido. No tuvo en cuenta que los demás, generalmente también humanos, le podían robar la idea e incluso mejorarla. La idea consistía en avanzar rodando, el avispado hombre inventor dedujo que rodar venia de rueda por lo que se dispuso a fabricarla. Empezó con una, y otro pensó que con dos se caería menos. Como cada uno de los demás pretendía ser más rápido, y caer menos, se fueron añadiendo ruedas. El que llegó a la cuarta inventó el famoso vehículo ruidoso de cuatro ruedas y el que llegó a la doceava no inventó nada pero se quedó muy satisfecho. De ahí viene la nada conocida expresión: ni con doce ruedas. La conclusión es que no por tener más ruedas llegarás antes. Otro dicho muy popular entre los inventores de vehículos para llegar antes que el vecino.

 

Las ruedas y el transeúnte andante, ma non tropo.

Una vez hayan aprendido a moverse ente otros bípedos (ver primera parte del manual) habrá que pasar a la siguiente fase, cuando los bípedos dejan de ser andantes para convertirse en bípedos rodantes. Hay que distinguir varias modalidades de bípedos rodantes que se pueden clasificar por varios criterios: Número de ruedas, velocidad, ruido, situación de las ruedas o lugar por donde transitan. Es importante tener en cuenta todas estos criterios para saber de que estamos hablando. De ahí que decidieran dar nombre a los objetos que permiten rodar. Seguimos el primer criterio y nos encontramos con un sólo vehículo de una rueda, tiene muy poco éxito debido a que la mayoría de los bípedos no aguantan más de un segundo sin caerse; se ven pocos y es conveniente alejarse de ellos ya que es fácil que caigan encima nuestro. De dos ruedas encontramos dos tipos de vehículos, los que van por todos lados y no tienen normas que respetar pero gustan a los políticos por que consumen la energía que produce el esfuerzo del bípedo votante, pueden llegar a ser muy inestables y por tanto peligrosos. El otro vehículo de dos ruedas se parece mucho al ya mencionado pero produce mucho ruido y llega antes, además sólo circula por vías marcadas para vehículos que hacen ruido y no les gustan a lo políticos, se acompañan de un objeto duro que cubre la cabeza con la finalidad de que la velocidad no despeine al bípedo, los calvos también llevan para disimular su alopecia. Saltamos de las 2 a las 4 ruedas, más que todo por que los vehículos de tres ruedas son menos estables y feos.

vehículo 3 ruedas. Foto robada al sinvergüenza de siempre.

Vehículo de 3 ruedas en posición de descanso. Foto robada al sinvergüenza de siempre.

 

Y en cuatro ruedas encontramos los vehículos ruidosos con vías específicas para ellos, y otros más silenciosos pero no menos molestos. De este segundo grupo distinguimos dos modalidades: los que salen de los pies y los que van debajo de los pies aislándolos de estos con una tabla de madera. Sobre estos vehículos hay que observar que se mueven por todas partes por lo que pueden interrumpir la trayectoria de un bípedo no rodante (ver otra vez parte I de este manual). Además y a diferencia de los vehículos no muy ruidosos de dos ruedas los de tabla de madera entre pies y ruedas no gustan a los políticos. Los de ruedas debajo de los pies confunden un poco a los bípedos andantes, para distinguirlos hay que fijarse en los zapatos que acostumbran a ser más grandes de lo normal, no olvidar levantar la mirada una vez hecha la comprobación para no recibir un impacto frontal. En cuanto al grupo de vehículos de cuatro ruedas ruidosos hay que tener en cuenta algunas consideraciones. Aunque se desplacen por vías específicas pueden llegar a ser peligrosos ya que sus caminos llegan a cruzarse con los de los bípedos andantes. Hay que tener en cuenta que el bípedo rodante reacciona más tarde que el andante debido a que tiene demasiadas cosas en que ocupar sus extremidades y sentidos. Es recomendable por parte de los andantes que se fijen bien en la expresión del rostro del bípedo rodante. De eso depende su integridad física. Si el rodante mira fijamente al horizonte con mirada seria, mira a algún bípedo rodante de su alrededor con no muy sanas intenciones, mira al cielo con expresión de desasosiego o bien discute con un aparato en la oreja derecha mientras lo sostiene con la mano izquierda mejor no seguir avanzando. Teniendo en cuenta que además por esas vías circulan otros vehículos ruidosos (incluido, Dios no quiera, algún espantoso vehículo de tres ruedas), más alguno silencioso en cualquier dirección es recomendable no avanzar hasta que todos hayan desaparecido. Existen unos dispositivos para regular el que tiene derecho al paso pero no sirve para todos los vehículos ya que algunos hacen caso omiso, sobretodo los no ruidosos. Siguiendo estas indicaciones es posible que nunca se llegue al punto B, pero disminuye las probabilidades de impacto lateral de grandes dimensiones. En cuanto a los demás vehículos de mayor tamaño aplicar la misma norma pero teniendo en cuenta que el impacto puede ser proporcional al tamaño del vehículo y del bípedo. En la próxima entrega de este manual nos centraremos en como se debe circular mediante vehículos rodantes ruidosos, especialmente los de cuatro ruedas. De los de tres ruedas prefiero no seguir hablando a pesar de la nueva modalidad de vehículo no ruidoso de tres ruedas para transportar bípedos turistas, siguen disgustándome. Andando.

Manual del transeúnte… Parte I.

Por House, Martes 31 Julio 2007 14:32

ANDAR POR LA CALLE

Por si te tropiezas conmigo, yo no quiera. útil, o no, sobretodo en grandes ciudades

 

Andar sólo. Aplicable a bípedos en general, preferentemente humanos o parecidos.

Difícil ejercicio si se hace en calles concurridas, lo normal es que se procure llegar antes al punto B suponiendo que se parte de un punto A. Hay que tener en cuenta que muchas trayectorias de otros bípedos (y algún cuadrúpedo) se cruzan con la nuestra. Eso conlleva calcular bien la velocidad y procurar no frenar en seco ya que posiblemente la trayectoria de otro bípedo situado justo detrás coincida con la nuestra. Hay que procurar no recibir un impacto trasero por querer evitar uno lateral o delantero.

En el caso que nuestra trayectoria, que acostumbra a ser recta ya que todo bípedo sabe que la distancia más corta entre A y B es un línea recta, coincida frontalmente con otra trayectoria habrá que hacer una maniobra de desplazamiento lateral. Siempre hacia la derecha, a no ser que el que venga de cara sea zurdo en cuyo caso mejor quedarse quieto. El zurdo siempre tiene tendencia a ir hacia la izquierda o bien dudar haciendo amagos como un futbolista regateando. Sabréis que es zurdo por que hace eso y no lleva una pelota entre los pies, y dije una.

Otra norma básica es andar por la derecha, generalmente la nuestra, a no ser que tengamos alguien situado a la derecha en nuestra dirección y a la misma velocidad. En ese caso mejor situarse delante o detrás, pero nunca a su izquierda y poco aconsejable, aunque vistoso, por encima.

Si viene un bípedo de cara andando por su izquierda, que sería nuestra derecha tenemos posibilidades de recibir un impacto frontal. En ese caso se puede avisar frunciendo el ceño, agitando ostensiblemente las manos indicando su posición de andadura correcta, indicarlo con la voz o bien parase de golpe procurando que la distancia de frenado del que viene de frente sea la suficiente como para no recibir un impacto frontal, es conveniente mirar atrás antes de hacerlo.

En ese caso la opción de hacer el movimiento hacia la izquierda es peligrosa ya que podríamos entorpecer la trayectoria de otro bípedo dispuesto a adelantarnos. Se adelanta por la izquierda, debido a que por la derecha del futuro adelantado hay una pared.

 

Andar en grupo, más de tres. Aplicable a bípedos y bípedos con cuadrúpedos.

Básicamente hay que tener en cuenta el ancho de cada uno de los miembros del grupo y el ancho practicable de la calle.

Si el ancho de la calle supera en dos cuerpos el ancho del grupo se puede andar en línea a lo ancho de la calle. Una formación muy útil si los dos de los extremos no se hablan. En todo caso es vistosa pero difícil de maniobrar sobretodo al doblar las esquinas.

Lo más práctico es dividir el grupo en pequeños grupos de dos o tres individuos, siempre dependiendo del ancho de la calle. Con esta maniobra se consiguen más conversaciones, pero no siempre estaremos en la más entretenida.

Por último tenemos la organización en procesión, o fila india, sólo útil en calles cuyo ancho no supere en más de dos cuerpos el mayor de los cuerpos del grupo. Tiene la desventaja que no es fácil hablar con nadie, algo que en mi opinión puede llegar a ser una ventaja.

Hay más variantes, como los grupos de adultos con niño, adultos con niño dentro de carrito, adultos con niño salvaje, adultos con niño y perro, adultos con niño dentro de carrito y perro, …adultos dentro del carrito del niño tirado por un perro (el típico padre imbécil)… pero hoy estoy un poco cansado para seguir con todos los especímenes.

Cerrad la ventana.

Panorama Theme by Themocracy